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El avaro

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El avaro

Isaac Goldman Rabinovich o el judío como le decían sus amigos, era el hombre más avaro del mundo.
Bien tempranito a la mañana Isaac se sentó en el inodoro para hacer sus necesidades. Cortó el primer segmento de papel higiénico, exactamente por la línea punteada y procedió a limpiarse su blanco y gordo trasero. Y a medida que se iba limpiando fue doblando el PH por la mitad y así sucesivamente, hasta llegar a un minúsculo cuadradito del tamaño de una uña.

- Los metros de PH que me estaré ahorrando al año con este sistema - se dijo. ¿Cuántos cobardes abandonan la lucha de doblarlo una y otra vez por miedo a ensuciarse los dedos con mierda?. Soy el mejor administrador del mundo – fanfarroneó para sus adentros.

A media mañana hizo una llamada local en un Telecentro de esos que hay en cualquier ciudad. Y aquella experiencia lo marcó para siempre…

- 22 centavos – le dijo el operador al salir de la cabina.
Isaac le dio 25 centavos y se quedó ahí parado esperando su vuelto.
- No puedo darle 3 centavos de vuelto señor – le inquirió el operador.
- Pues entonces deme el libro de quejas, maldito estafador!! – y continuó – esto no puede ser, solicitaré a la casa de la moneda que empiece a fabricar monedas de 3 centavos, así ustedes dejan de lucrar con la pobre gente!
Y mientras retaba al cajero, escribía en el libro de quejas. Cinco páginas llegó a dedicarle a ese pobre hombre. Al final, se terminó yendo del telecentro 1 hora más tarde y lo peor para él, sin su vuelto de 3 centavos…

No hace mucho, me invitó a tomar unas cervezas para mi cumpleaños que al final terminé pagando yo. Enojado por esa actitud le dije:

- ¿Y qué has conseguido en la vida por ser tan avaro, cuantos centavos ganaste?.
- $ 89.574 además de unas cervezas gratis –me dijo riéndose.
- ¿Y qué harás con todo ese dinero? - le pregunté.
- Compraré varios Telecentros en Israel, mi tierra natal – contestó.

Yo me quedé sorprendido por su respuesta y también por aquella tonta historia del Telecentro que me había contado. La verdad esperaba algo más inteligente de su parte, pero bue…era su dinero conseguido a través de largos años de prácticas avaras en extremo...podía hacer lo que quisiera con el ¿no?

Allá por el 2001 lo volví a encontrar. Yo estaba completamente en la ruina gracias a Fernandino De La Rúa que me confiscó los pocos ahorros que tenía en el “Corralito”. Sabía que él había amasado una gran fortuna con el asunto de los Telecentros en Israel.
Cuando me vió se alegró y me invitó a tomar una cerveza. Yo lo escuchaba atentamente, a lo mejor me ligaba algún buen consejo para hacerme rico y poder salir de la pobreza en la que me encontraba.

- Che Isaac, – le dije – mientras nos sentábamos en la mesa de un bar- sé que te fue bien con el asunto de los telecentros en Israel. ¿Parece que es negocio quedarse con los centavos del cliente –le dije en tono de broma.
- Si –me dijo él. Pero el grueso de mi fortuna no provino de ahí.
Interesado por la respuesta no tarde en preguntarle:
- ¿Y de dónde entonces?
Bebió el último sorbo de su cerveza y me dijo:
- Tengo una fábrica de libros de quejas. Y bien dijo esto, se marchó.

Obviamente terminé pagando yo la cerveza. Avaro hijo de su madre!!… ¿Pero saben una cosa?…Su historia tuvo una gran influencia en mi persona. Me enseñó muchísimo. No hice tanto dinero como él, pero ustedes no saben la cantidad de metros de papel higiénico que me ahorro al año limpiándome el culo.

 Publicado por Javier Sánchez

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Comentarios El avaro

ps la historia estuvo muy divertida pero al final no entendi quien contaba la historia o si era isaac el q la contaba,si pueden seria bueno q alguen me  explicara bn..gracias.
paola paola 09/03/2010 a las 02:24
el cuento me parecio muy divertido :) y anbien gracioso  

tanbien me gusto x que no es aburrido como otros que nos hacen leer en la secundaria
anonimo 32 anonimo 32 19/09/2011 a las 00:59

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